En marzo, fui el sábado para ver las fallas en Valencia. Solamente me quedo allí por un día. Desde las once de la mañana hasta las tres de la madrugada. Era un día de lo bien y lo malo.

Primero, lo bien. Todas las fallas eran redículos. No podía creer que eran reales. La detalle, la grandeza y el tamaño eran impresionantes. No puedo imaginar el trabajo que tenían que hacer para crearlos y mucho menos que se queman al fin. También, me disfruté mucho de los fuegos artificiales. A algunos personas en mi grupo les molestaba mucho, pero para mi, el ruido era divertido y emocionante.

Lo malo. Todo el día estaba lloviendo y al fin nadie quería estar allí porque estábamos tan cansados que no pudimos mover. También, había tensiones en el grupo a causa de esto. Sin embargo, lo que yo me recuerdo más es lo que vi. Así que, el viaje es un buen memoria para mi porque era una experiencia nueva y algo no voy a ver en otro sitio.